Talulah Mcpage estaba sentada en una pequeña terraza de un bar donde la bebida base durante todo el día parecía ser el sake.
Ella no podía beber, estaba de servicio.
Un hombre alto con gafas de sol y pelo oscuro pasó por delante de su mesa. Casi imperciptiblemente dejó un papel encima. Talulah dejó un billete y se marchó en dirección contraria a la del hombre. Allí estaba: "C/Mio Shin, 5, puerta segunda, piso tercero.". Quemó el papel.
Al llegar a la dirección marcada llamó y la voz de un conocido amigo de la CIA le abrió la puerta.
El piso era oscuro, con las persianas semi bajadas y humedad.
Lo vió enseguida. El sospechoso estaba sentado en una silla de hierro, atado con cadenas por las manos y los pies y una bolsa negra en la cabeza.
Talulah miró al agente Rafus, quien le hizo un gesto de afirmación. Le sacó la bolsa negra al susodicho sospechoso de planear un ataque bacteriológico contra Massachussets.
El hombre, de mediana edad, pelo rubio y ojos claros la miró. Sus ojos de avaricia se transformaron en ojos de terror al ver la jeringuilla que Talulah sostenía en la mano derecha. J.Sarloos, el sospechoso, conocía esa técnica de la CIA.
- ¿Quieres hablar? - preguntó Talulah.
- ¡No voy a decir nada! - dijo Sarloos.
Talulah le agarró la mano y le insertó superficialmente la jeringuilla en la piel para, acto seguido, soltar una parte del líquido. Sarloos gritó, se retorció y tardó unos minutos en calmarse, tiempo en el cual su brazo se transformó en una masa de piel abierta, sangrante y quemada.
Sarloos volvió a chillar al verlo, e insultó a Talulah.
- Habla - le dijo Talulah, sin ni siquiera inmutarse.
Le agarró la pierna y le clavó la aguja. El hombre empezó a llorar en cuanto ella soltó el líquido.
Sarloos solo podía repetir en un susurro:
- Para, para, para...
- ¡HABLA! - le chilló Rafus al oído.
- ¡Vale, vale, hablaré, lo contaré todo, pero por favor, parad!
Sarloos lo explicó todo.
Rafus lo mató, de un manera más digna. Ya no les era útil. El sospechoso se quedó quieto, con la pierna y el brazo sin piel y un disparo en la sien, limpio y a quemarropa.
Pronto las ratas empezarían la cena.

